La maternidad tranquila

La llegada de un bebé a la familia es, primero una bendición y después una oportunidad única de crecimiento. En mi segunda maternidad y mis 41 años la tranquilidad y el placer y la contemplación van de la mano. Sirva este espacio para reflexionar sobre la maternidad tranquila, sin culpas, sin expectativas, sin cargas innecesarias.
Tus aportaciones son bienvenidas, así que, si lo deseas, comparte-te, fluye y disfruta.
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sábado, 11 de febrero de 2012

Las crisis de crecimiento

No he encontrado textos o explicaciones sobre un fenómeno que observo en mi hija desde su nacimiento prácticamente. Se trata de las crisis que acompañan el final de una etapa y el comienzo de otra. Y este hecho, además, lo observo en casi todos los niños que veo alrededor. Crecer significa morir a lo que se fue para dar a luz a un nuevo ser. Psicológicamente esto puede provocar enormes molestias y una resistencia (normal o patológica) al proceso de crecimiento. Decía Abrahan Masolw (al que no me cansaré de recomendar una y otra vez) en su libro El Hombre Autorealizado, que en nuestro interior hay dos fuerzas que pendulan siempre. Son las tensiones de Eros y Tánatos, crecimiento o regresión, evolución o parálisis. Y cuando los niños crecen (igual que los adultos) nos movemos entre una y otra. La salud mental consistiría en asumir la evolución, el crecimiento, el cambio -hacia arriba, más profundo- según la visión de Ken Wilber. 
A nosotros también nos ocurre algo así. Si nos ofrecen un trabajo que nos pone a prueba y nos hará adquirir nuevos conocimientos y actitudes, o tomamos conciencia de un aspecto de nosotros mismos que ante desconocíamos o nos hacemos madres o padres, una parte de nosotros tiende a estirarse para alcanzar este nuevo estado de habilidades, conciencia o situación; mientras que otra parte en nuestro interior anhelamos la seguridad del espacio conocido, la comodidad de lo que sé que sé, la tranquilidad de no transitar por caminos desconocidos. 
Cuando somos adultos, tenemos bastantes aspectos de nuestra existencia que entran en la categoría de lo conocido. Pero de niños, todo, absolutamente todo es nuevo: el niño deberá aprender a caminar, a hablar, a expresar lo que siente, a comer, a jugar, a bailar, a saltar a la pata coja, a hacerse más responsable de si mismo, a sentir empatía por los demás, a desarrollar una incipiente ética... 
Cuenta Abraham Maslow que si un niño que está aprendiendo a caminar se da un susto cuando está de pie, entonces, automáticamente se irá al suelo y comenzará a gatear. Es la seguridad que encuentra en lo conocido, lo antiguo, lo que ya controla y conoce. Ante un peligro, el niño elige la acción más segura. Por eso se dan situaciones de regresión. Esto continúa sucediendo a lo largo de toda la vida. Así los niños se ven enfrentados una y otra vez a el abismo de los nuevos conocimientos. 
No es raro que en etapas de crecimiento y maduración importantes, los niños expresen esta crisis (cambio) durante semanas en las que están especialmente tensos, airados, molestos y expresen este malestar interior entre accesos de llanto, protestas e ira. A veces los padres nos encontramos impotentes para ayudarles en su crecimiento, pero creo que nuestro trabajo no es ayudar a que este proceso se complete. Estoy convencida que el camino de cada uno es absolutamente personal e intrasferible. Lo único que podemos hacer es acompañar, tender unos brazos en los que llorar o asistir con paciencia a sus protestas o no dejarnos arrastrar nosotros por la ira. Señalar cómo canalizar su frustración (desde golpear cojines a morder, desde pintar o bailar) y darles espacio para que puedan expresarse creo que son claves. Quizá sea suficiente con no provocar en el niño más tensión, inseguridad o miedo. Sólo ellos saben por dónde están transitando y lo que necesitan, nosotros (con nuestra experiencia de buscadores) podemos aceptar su proceso y estar presentes. Pero me temo que poco más. Evitar el dolor y los pasos de tránsito es, no sólo perjudicial, sino imposible.  

6 comentarios:

María Berrozpe dijo...

Precisamente venía yo viendo un cambio considerable en mi hijo mayor y un no parar de discutir, lloriquear, molestarse él y molestar a sus hermanos........ y yo no estaba llevando nada bien hasta hoy que había decidido tomármelo de otra manera y dejar de contraatacarle todo el rato...... y leo esto y pienso que eso está ocurriendo y todo encaja perfectamente......

María Berrozpe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pamela Domínguez dijo...

No había hecho conciencia de lo que dices, pero planteado de esa manera me parece de lo más lógico. Muchas gracias por el artículo.

Mónica de Felipe dijo...

Gracias por vuestros comentarios.
Un abrazo María y Pamela.

Anónimo dijo...

Despression symptoms is not a sign of some weakness. It's a standard response to selected events that happen within our lifestyles [url=http://mostpreciousbloodchurch.net/]order soma[/url] that we do not like and which in turn we've no treating. It is perfectly normal to acquire despondent every now and then when the circumstance therefore court warrants it.

Anónimo dijo...

Hola Monica , soy aida del grupo maternal.justo ayer estaba pensando que en esta danza de la vida en la que necesitamos dar espacio y contener dependiendo del momento, precisamente cuando el bebe/niño o adulto hace un cambio necesita del otro, no por necesidad , si no mas bien la comprension.Xana lleva varias semanas de quejas y no encontraba el porque hasta que me conecte con mi emocion de que yo ya necesitaba mis pequeños momentos de espacio, ella parece haber tomado permiso para explorar el mundo.Gracias por la reflexion me ha ayudado mucho