La maternidad tranquila

La llegada de un bebé a la familia es, primero una bendición y después una oportunidad única de crecimiento. En mi segunda maternidad y mis 41 años la tranquilidad y el placer y la contemplación van de la mano. Sirva este espacio para reflexionar sobre la maternidad tranquila, sin culpas, sin expectativas, sin cargas innecesarias.
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sábado, 13 de agosto de 2011

Balones fuera

Asistimos esta semana al desmoronamiento de la flema británica, esa que flota, como el aceite, sobre cualquier superficie. Esta semana, los británicos han asistido desarmados a las luchas de unos jóvenes saqueadores que, como Atila, han arrasado cuanto han encontrado a su paso. Para ser exactos, han arrasado con los artículos objetos de deseo de la mayoría de los jóvenes de cuatro de los cinco continentes. Un joven somalí preferirá, sin duda, un trozo de pan. Pero los jóvenes británicos, como los españoles, armenios, americanos, indios o japoneses prefieren un Ipod, unas zapatillas Nike y un chandal Reebok.

Repasemos la secuencia. El 4 de agosto, la policía británica mató a un joven en el barrio de Tottenham. Los hechos siguen sin estar claros a fecha de hoy, ya que la versión policial está demostrando ser falsa. Dos días después, unos 200 jóvenes se reúnen para protestar por la muerte (aún no se puede llamar asesinato) frente al cuartel de la policía. Los ánimos se tensan y los jóvenes queman coches y se enfrentan a la policía. Primera noche de saqueos e incendios que se propagan durante varios días y a otras ciudades. Cameron, el primer ministro británico, de vacaciones en la Toscana decide regresar el día 9. La situación desborda a la policía y a los ministros "de guardia". David Cameron, hijo de "familia bien" educado en el carísimo y elitista Eton, ofrece un par de discursos sin parangón. Por una parte achaca los incidentes a la falta de moralidad de una parte de la sociedad, por otra, asegura que los jóvenes delincuentes serán juzgados con severidad y decide, en un alarde de imaginación sin precedente, más mano dura. En todo su discurso ni una sola referencia a los recortes sociales, a las políticas de inmigración, a la falta de oportunidad y de futuro de generaciones que, desde luego, no ha podido acceder a la educación ni a la vida familiar que él tuvo. 
David Cameron, como buen actor griego, ha encarnado en el drama de esta semana a las castas políticas sordas y ajenas a la realidad en la que viven. Dice él, sin escrúpulos, que una parte de la sociedad británica está enferma. Lo que no queda claro es cuál. La de los jóvenes que sin porvenir ni esperanzas malviven en las grandes urbes sin posibilidad de encontrar trabajo y con acceso a una educación de baja calidad en un ambiente familiar hostil rodeados de droga y marginalidad. O la de la casta de políticos de "buena familia" que llegan al poder sin haber experimentado en su vida la dureza de las calles y sin tener una visión más amplia que la de sus trajes de sastre inglés y sus cómodos hogares burgueses. Este alarde de simplicidad solo puede venir de una imagen reduccionista de la realidad (que inmediatamente descalificaría al autor para gobernar un país) o de un cinismo sin precedentes. 
Otra cosa podría ser, siguiendo la teoría de la manipulación social del lingüista Noam Chomsky que el gobierno británico haya utilizado una de las técnicas más comunes: crear los problemas y después ofrecer la solución al pueblo. Crear las condiciones de revueltas sociales. Es decir, matar a un chico negro que provoque (no es la primera vez que ocurre) disturbios sociales que, con la excusa de ser convocados a través de las redes sociales, me permiten controlar (esto ya lo están haciendo) los contenidos de los usuarios de las redes sociales (intento que quedó patente en la reunión del G8 del mes de mayo en la que Sarkozy propuso el control de los contenidos de internet asustado por las revueltas democráticas de África). Y así matamos dos pájaros de un tiro:
- Restrinjo derechos civiles (en nuestro país para acceder a las conversaciones telefónicas la policía requiere permiso judicial). Pero se puede controlar las conversaciones de los usuarios de internet sin orden judicial.
- Y pongo al resto de la población en contra de los saqueadores, o lo que es lo mismo, me garantizo el apoyo para futuras acciones de restricción de derechos civiles. 

No seré yo quien justifique la violencia, pero lo que me parece simplista y desarmado es que los gobiernos y líderes políticos rehusen ver las consecuencias de sus nefastas políticas sociales cuando ocurren sucesos así. Y de paso estaría bien poder definir la violencia con una cierta amplitud de miras. Según la RAE, violento:
(Del lat. violentus).

1. adj. Que está fuera de su natural estado, situación o modo.

2. adj. Que obra con ímpetu y fuerza.

3. adj. Que se hace bruscamente, con ímpetu e intensidad extraordinarias.

4. adj. Que se hace contra el gusto de uno mismo, por ciertos respetos y consideraciones.

5. adj. Se dice del genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar fácilmente de la ira.

6. adj. Dicho del sentido o interpretación que se da a lo dicho o escrito: Falso, torcido, fuera de lo natural.

7. adj. Que se ejecuta contra el modo regular o fuera de razón y justicia.

8. adj. Se dice de la situación embarazosa en que se halla alguien.


Desde luego, violento, por fuera de su natural estado, es que las clases obreras y deprimidas sean las que estén pagando una crisis generada por la usura y la avaricia de los que más tienen. Violencia son cargas policiales desproporcionadas donde los que deberían servir al pueblo se ponen en contra de él. Violentas, por ser ejecutadas fuera de justicia, son las medidas de recortes de los derechos, ayudas y coberturas sociales. 
Violento es condenar por nacimiento a seres humanos a la condición de animales y desechos de la sociedad. Violento es tener un sistema educativo que perpetúa las diferencias de clase y las acentúa. Violento son los medios de comunicación y su propaganda o la liga de fútbol con sus astros. Violento es el marketing y ofrecer algo a través de los medios que jamás, millones de jóvenes, podrán conseguir de forma legal. Violenta es la política comercial de Nike, Nestlé, Reebok, las compañías de telefonía móvil o las grandes multinacionales. Violento es haber hecho creer a millones de jóvenes que valen lo que tienen, que el éxito consiste en conducir un coche caro y gastar dinero. Violencia es, en definitiva, arrebatar desde la cuna la dignidad del ser humano.
Violento, por embarazoso, es como debería sentirse el primer ministro británico, David Cameron, hablando altivamente desde su sillón de terciopelo (el que no le ha faltado en toda su vida) a unos jóvenes que, nos gusten o no, son resultado directo de las políticas sociales, educativas e ideológicas de una clase política que, en su vida, han sudado la camiseta si no ha sido por un partido de rugby en una tarde de calor... y solo si el balón ha salido fuera.


Os dejo un video que explica las 10 estrategias de la manipulación por Noam Chomsky:




11 comentarios:

daragh dijo...

Muy interesante Monica, mucho para pensar en esta articulo..

cosmos dijo...

Bestialmente bueno el artículo y el vídeo de las estrategias... me ha recordando mi tesis y un apartado en el que hablaba de la manipulación de los medios de comunicación y su influencia en la construcción de la palabra delincuente y delincuancia

Cocolina dijo...

Sencillamente, aplaudo. Gracias por él.

Carol dijo...

Muy bueno el post, sin pelos en la lengua. Este artículo es el que debería salir en la prensa.

En cuanto pueda veo el vídeo.

Dara dijo...

Cielo está que te sales, qué bien te han sentado estas vaciaciones!!!! Aunque ya hablabas así de bien antes de ellas.

Power point dijo...

Tienes mucha razón, y lo peor es que seguirá siendo así

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Gemma Alonso dijo...

Una reflexión muy acertada. Me ha gustado mucho.

Anónimo dijo...

alerta de erratas: rehusar

Mónica de Felipe dijo...

Gracias a todos por los comentarios. La educación y la manipulación masiva siempre han ido de la mano. En Europa, en Alemania está prohibida la educación en casa y en España no está garantizada, los dos países con menos tradición democrática de Europa. Los gobiernos -de izquierdas y derechas- siguen en manos de las oligarquías de toda la vida: nobleza, banqueros, potentados... y por eso no nos podemos sentir representados por ellos. Me faltó un detalle. Los jóvenes de Londres quemaron las casa de conciudadanos y no fueron a quemar Downing Street porque no habían leído a Marx. Y ya sabemos quienes son los responsables de los programas académicos... o ¿no?

Mónica de Felipe dijo...

A Anónimo:
Muy agradecida por el aviso. Tomo nota y corrijo.
Un abrazo,
Mónica