La maternidad tranquila

La llegada de un bebé a la familia es, primero una bendición y después una oportunidad única de crecimiento. En mi segunda maternidad y mis 41 años la tranquilidad y el placer y la contemplación van de la mano. Sirva este espacio para reflexionar sobre la maternidad tranquila, sin culpas, sin expectativas, sin cargas innecesarias.
Tus aportaciones son bienvenidas, así que, si lo deseas, comparte-te, fluye y disfruta.
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domingo, 28 de noviembre de 2010

Por un parto respetado

Aún me emociono cuando recuerdo el nacimiento de mi hija. No porque fuera un momento de gran intensidad, que también, si no porque me separaron de mi hija a las dos horas de nacer y no me la devolvieron hasta cuatro horas después... y porque subí a buscarla. Aún me emociono cuando me recuerdo protestando porque arrancaban a mi hija de mi pecho al que se había enganchado nada más nacer y le decía al médico que no, que yo no iba a descansar si no la tenía conmigo. Y recuerdo su insensibilidad cuando preguntaba:
- Pero, ¿os la lleváis por qué pasa algo, está mal?
- No te preocupes, - me decía él- es protocolo hospitalario, estará en observación.
- ¿En observación? Dime qué hay que observar y yo la observo. Esto puedo hacerlo yo.
- No, lo haremos nosotros, son solo dos horas y después te la devolvemos en seguida.

Y la arrancaron de mi pecho y se la llevaron a otra planta y dos horas después, me quedé sola en el hospital, y llamaba a las enfermeras porque no me devolvían a mi hija. Y ellas me decían:
- No duérmete, ¿quieres una pastilla para dormir?
- ¿Qué? Es que me habíais dicho que iba a estar dos horas y no me traéis - contestaba yo.
- Duérmete, ya te la traerán cuando la arreglen a las ocho de la mañana.
- ¿A las ocho de la mañana? Si me dijo el médico que solo iban a ser dos horas ¿Está bien mi hija?
Hablaba con ellas por el interfono porque ni siquiera venían a verme en persona. Y a las ocho de la mañana, me levanté y me fui a buscar a mi hija por un hospital de ocho plantas. Cuando llegué a la sala de observación de los bebés, entré sin que las enfermeras que supuestamente estaban observando a mi hija se dieran cuenta. Mi hija movía los brazos y los pies en la cunita, despierta, tan despierta como nació, mirando con sus grandes ojos negros. Entonces sentí que iba a desmayarme y tuve que pedirles una silla. Las enfermeras me riñeron y, a regañadientes, lavaron a mi hija y me la entregaron. Al menos pude bajar con ella a la habitación. Al menos, pude descansar, al fin, con mi hija en brazos.

Aún recuerdo con dolor este momento de mi vida y lo recuerdo con dolor porque ahora sé que esto no me pasaría, porque no iba a dejar que nadie me separara de mi hija por protocolo. Y, a pesar del dolor, me gusta recordarlo porque cuando mi hija nació no tuve información suficiente para decidirme por un parto en casa, porque nadie me dijo que en el hospital podían separarme de mi hija, porque no estaba preparada para enfrentarme a la dimensión de ser madre, porque las experiencias sirven para hacernos más fuertes, porque es importante que las mamás que van a dar a luz sepan y porque todas las mujeres y nuestros hijos tenemos derecho a ser respetados.

Nota: Di a luz en el Hospital materno-infantil de Granada hace seis años.

5 comentarios:

Julia dijo...

De verdad que es una pena que todavia en los hospitales no se vislumbre la enorme importancia de la permanencia madre-hij@ despues del nacimiento. Asi las proximas generaciones gozarian de mas autoestima y felicidad interior. Gracias por tu blog, me encanta.

Mónica de Felipe dijo...

Gracias Julia:
Para mi también fue una sorpresa. Espero que en estos seis años los profesionales de este hospital, y de todos los demás, hayan evolucionado y humanizado el trato a mamás y bebés.
Gracias por tu aportación.

Alicia dijo...

A mi también me separaron de la niña por una cesarea. Me iban a tener 14 horas en observación y de lo pesada que me puse para que me "echaran" diciendo que yo ya estaba muy bien y muy despierta ( no verdad del todo) me "largaron" a las 6 horas. Mi marido y yo lo hablamos y quedó muy claro que pediría piel con piel a como diera lugar. Me ha "traumado" bastante el no ver salir a mi hija y no tenerla conmigo esas horas, pero de no haber estado en un hospital seguramente la niña no habría salido con bien de un parto vaginal o de haber tardado más horas ( se le paraba el corazón por una vuelta de cordón al cuello ) Por otro lado, las enfermeras me ayudaron muchísimo con la lactancia, calmando al bebé cuando yo estaba agotada de la operación, los días que estuve ingresada lo tenía todo hecho: comida, cama, ropa,... sólo tenía que preocuparme de mi y mi bebé. Quiero decir con esto que, aunque mi experiencia no fue del todo buena, dar a luz en un hospital tiene sus cosas buenas. En mi opinión, lo ideal sería que se respetase más los partos en los centros sanitarios.Y aunque cada vez menos separan a las mamás de sus bebés, lo intenten con más ahínco y no se separe salvo casos de real y extrema gravedad. Gracias por tu blog. Un saludo

Paola dijo...

Me emocionó mucho leer tu historia del nacimiento de tu hija. A mi me pasó lo mismo, apenas nació se la llevaron a neo y la pude ver recién después de 15 horas de nacida. Ni siquiera me la dejaron para que se enganchara a la teta. Fue durísimo. No paraba de llorar y llorar. Pero a nadie le importaba. Yo lo sentí como un desgarro y todavía hoy, después de 15 meses de su nacimiento, cada vez que pienso en ello, siento el mismo dolor arraigado en mi muy fuertemente.
Gracias por compartir :)

Anónimo dijo...

En el 2005 nació mi primer hijo, provocado en la 41+5, imagino q algún día hubiera salido, pero desde luego no tenía ganas. Tras salir del paritorio se lo llevaron 2 horas ya q al haber nacido con mas de 4 kgs, le querían observar. Bueno, "solo" fueron un par de horas.
El segundo ya mejoró, en 2008 dejaron de rasurar, de usar edemas, y creo q la cantidad de epidural era menor ya q lo sentí todo mejor. Se quedó conmigo. Tercer parto, 2010, ya sin episotomía, sin molestos rasurados, edemas, y apenas epidural sintiendo el calor del amor. La niña salió ya del paritorio enganchada al pecho y no se soltó hasta pasadas unas horas...
Sólo decir q las cosas van mejorando!!! y q aunq no crea q vuelva a parir (loterías aparte) confío en q se llegue a un parto respetado.

Desde Zaragoza, Gracias al Hospital infantil, "amigo de los niños". Muchas gracias a todos los del centro.