La maternidad tranquila

La llegada de un bebé a la familia es, primero una bendición y después una oportunidad única de crecimiento. En mi segunda maternidad y mis 41 años la tranquilidad y el placer y la contemplación van de la mano. Sirva este espacio para reflexionar sobre la maternidad tranquila, sin culpas, sin expectativas, sin cargas innecesarias.
Tus aportaciones son bienvenidas, así que, si lo deseas, comparte-te, fluye y disfruta.
¡Bienvenida!

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jueves, 15 de noviembre de 2012

Competición de menores

Hace pocos días fui a apuntar a mi hija a una actividad deportiva municipal. La persona que me atendía, muy amable, me indicó que los niños de esa escuela recibían notas a la finalización del curso y que lo que conseguían con esto era que los niños "se picasen entre sí". Que compitieran entre sí para ver cual tenía mejores notas. Con una sonrisa en la boca me informó de que los niños que ellos ven que destacan se los llevan de competición. 
- ¿Compiten tan pequeños, con 8 años? - pregunté incrédula.
- Y antes, - me replica orgullosa - desde los seis años los llevamos a competir.

Mi cara era un poema. ¿Niños de seis años compitiendo en un deporte? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Cuál es la finalidad? ¿En qué beneficia al niño? Yo competí en algunos deportes siendo niña y no recuerdo esas experiencias con agrado, la verdad. Mañanas de madrugón los fines de semana, horas interminables de espera, nervios antes de empezar, la sensación de derrota al volver a casa... por más que lo intento no veo ningún aliciente para que niños tan pequeños compitan en ninguna disciplina deportiva. Practicar deporte, por supuesto. Competir... eso es otro cantar. 

Hace unos meses se desató un aluvión de noticias a raíz del cese de la entrenadora de natación sincronizada, Anna Tarrés. La carta que unas deportistas hicieron pública abrió un debate que se ha vuelto a cerrar en falso: la presión a la que los niños son sometidos en los deportes. Junto a las nadadores, las gimnastas rítmicas y algunos otros deportistas salieron al paso y explicaron el trato que se les da en los centros de alto rendimiento y las relaciones que tienen con los entrenadores. 

Y entonces vienen a mi cabeza imágenes de niñas de cuatro años vestidas como Barbies paseando por los escenarios de norteamérica, las competiciones (ilegales) de lucha entre menores de edad, los niños artista que son exprimidos a tierna edad en los escenarios de medio mundo (de los que después conocemos sus adiciones, bajezas y problemas personales). 
- No es lo mismo - podrá decirme alguien.

Sin embargo a mi me sigue apeteciendo preguntar:

¿Todo vale con tal de conseguir ganar? ¿Son los niños meros peones para el lucimiento de los adultos? ¿Es ético y necesario que los niños compitan a la edad de seis años? ¿Hay regulación al respecto? ¿Son los niños realmente libres para elegir? 

miércoles, 12 de octubre de 2011

Wi-Fi en los colegios


Os traigo la contra de La Vanguardia. Es una entrevista al abogado ambientalista, Agustín Bocos. Si tu hijo va al colegio, cuidado con el wi-fi... ni qué decir tiene que en casa también.

Pionero
Una exposición prolongada y continuada en el tiempo a las radiaciones que emite el wi-fi tiene efectos nocivos en la salud. En casi todos los colegios el acceso a internet se hace a través de wi-fi. Se estima que los niños están un mínimo de 6 horas al día expuestos a estas radiaciones, 132 horas al mes, 1.188 horas al año. La Organización para la Defensa de la Salud, la Fundación Vivo Sano y la Fundación para la Salud Geoambiental han lanzado una campaña nacional para retirar el wi-fi de los colegios. Bocos es uno de los pocos abogados especializados en contaminación electromagnética en España, fundador de Juristas Contra el Ruido y profesor de máster en Derecho Ambiental.

¿Por qué hay que retirar el wi-fi de los colegios?
Emiten radiaciones electromagnéticas a una potencia muy elevada; las consecuencias son nocivas para todos, pero en especial para los niños, más vulnerables porque están en pleno desarrollo.


Inglaterra, Francia y Suecia los están retirando.
Sí, de escuelas, museos, bibliotecas y lugares públicos. La tecnología inalámbrica no está revisada por sanidad ni por ningún organismo que nos pueda decir qué potencia emite y cómo se controla esa emisión.


¿Hay estudios?
Existe un informe de acceso público, Bioiniciative, que resume más de 2.000 estudios internacionales. En la resolución del Consejo de Europa de mayo se recogen las conclusiones de este informe: los estudios vinculan la exposición prolongada a radiaciones electromagnéticas con ciertos tumores.


Radiaciones malignas, pero necesarias.
Para conectarse existen otros sistemas que permiten disfrutar de internet a través de la red eléctrica.


¿Qué dice la OMS?
Ha clasificado oficialmente este tipo de radiaciones como posible cancerígeno.


Si sumamos las radiaciones de los wi-fi de un edificio, debemos estar todos fritos.
Mi consejo es utilizar cable. Ya hay estudios que relacionan la hiperactividad, las cefaleas y el mal dormir infantil con estas ondas. ¿Para qué correr riesgos, si existen tecnologías alternativas sin riesgo?


Es el progreso.
En todo caso, hay que apagarlo por la noche, es lo mínimo.

(...)

La entrevista completa en La Contra de la Vanguardia

viernes, 16 de septiembre de 2011

¿Por qué educo en casa?

Por si aún no quedaba claro, nosotros educamos en casa. Esta decisión implica necesariamente que:
- Es una decisión meditada, tomada con base y tras un periodo de reflexión.
- Que es una opción que da más trabajo, lo que implica que no podemos concluir que se toma por comodidad.
- Que hemos considerado los pros y contras de educar en casa o hacerlo en el sistema escolar.

Llevo varias semanas asistiendo a las reuniones del grupo de Educación que nació en las jornadas del 15M en mi ciudad. A pesar del nombre, poco hemos hablado de educación y mucho de sistema escolar; algo que a mi, no solo no me parece lo mismo, sino que me parece contrario. Casi todos los miembros que la componen son profesores que, evidentemente, luchan por conseguir mejoras laborales o salariales y aseguran querer una enseñanza de calidad y que los recortes presupuestarios van a incrementar las diferencias entre las escuelas públicas y las privadas. Pero pocos tienen la valentía de asumir que ellos son parte responsable de que el sistema sea tan rematadamente malo. Un sistema de educación cuyo fracaso escolar es del 31 % debía de llevarnos a todos (familias, políticos, pero también profesores) a replantearnos la situación. Pero como decía Einstein: Ningún problema puede ser resuelto en el nivel de conciencia que lo generó. O lo que es lo mismo, que tienes que dar un paso atrás o hacia arriba, para poder ver con perspectiva el problema del cual si eres profesor, eres parte. 
Anuncio que respeto a los profesores porque hacen un trabajo que yo no podría hacer. Sé que no sería feliz entrando a un colegio todas las mañanas y metiéndome en un aula durante cinco horas con quince o veinte niños... y menos si eso es lo único que he hecho en mi vida, desde que tenía cuatro o cinco años.   Yo no sería feliz... otra cosa por ver es si ellos lo son. Y este aspecto es importante porque la calidad de  la educación que ellos van a proporcionar a los niños tiene que ver, entre otras cosas, con la felicidad, entusiasmo, generosidad y paciencia que sean capaces de transmitir a sus alumnos. Y esto no es cuantificable en los presupuestos generales del estado. 

Desde dentro, el problema parece irresoluble porque los profesores, de hecho, son un producto moldeado por más de veinte años de actividad escolar. O sea, que no han conocido otra manera de hacer las cosas... aunque haberlas, haylas (que dice el dicho). Sin embargo, mucho se ha escrito sobre educación, neurociencia, psicología... para que podamos avanzar certeramente. Quizá podemos comenzar por leer algunos libros que puede que nos den ideas:

- Piaget. Sus trabajos sobre el desarrollo y las etapas del niño (creo que son de obligado estudio o al menos lo eran hasta hace poco en las facultades). Si lees a Piaget y te lo crees, entonces no obligas a niños menores de siete años a estar sentados durante horas. Los niños aprenden en esta etapa (sensoriomotriz) a través de los sentidos y el movimiento. Hacer que un niño de cinco años rellene fichas es, no solo una pérdida de tiempo, sino contraproducente, ya que deja de hacer las cosas que hace un niño de cinco para aprender.
- Rebeca y Maurizio Wild.  "Educar para Ser", "Ser para Educar"... Sobre cómo crear una escuela activa libre. Además en casi todas las provincias hay ya escuelas de este tipo, por lo que quizá sería interesante que los profesores pudieran ir a ver cómo y qué se educa allí.
- Claudio Naranjo: "Cambiar la educación para cambiar el mundo". Reflexiones en voz alta sobre la finalidad última de los procesos educativos y el tipo de sociedad que sostiene.
- Sue Gerhardt (neuróloga): "El Amor maternal" sobre el cerebro del bebé y cómo se desarrolla.

Muchas familias de mi entorno han escolarizado a sus hijos a los seis años de edad. Estos niños, provienen de escuelas libres o de educación en casa. Observamos, perplejas, como a los niños se les pone media hora de dibujos animados en la clase (cuando muchas de estas familias tienen restringido ver la televisión a sus hijos por sistema). O como el primer día de clase, en cuarto de primaria, un profesor joven reparte unos termómetros dibujados en papel para que los niños peguen estrellas si hacen las cosas bien y las quiten si las hacen mal. Cosas que están mal hechas en clase para este joven profesor de primaria, hasta el momento:
- No acabar la tarea encomendada a tiempo. El tiempo que tienen para hacerla lo marca él, claro. 
- Que se te caiga un libro al suelo. 
(Estos tres días de colegio han dado para esto). 

El problema se agrava porque además de la presión y el nefasto resultado psicológico de un niño poniéndose y quitándose estrellas de un termómetro (algo que los adultos debemos después, si queremos ser mínimamente felices, quitarnos en terapias muy dolorosas), se añade el termómetro grupal.  Es decir, si un niño termina tarde, no sólo se quita una estrella de su propio termómetro (cosa ya de por sí, malsana), sino que se la quita a toda la clase. Este tipo de profesores no pueden alegar que la televisión hace violentos a los niños o que en las familias no se les educa correctamente. Él es el principal motor de violencia en ese aula... el problema es que ni lo sabe. 

Ayer me decía una amiga muy sabia, que desde el siglo XVIII hemos perdido la oportunidad de saber cuál es el verdadero potencial del ser humano, pues los niños han aprendido lo mismo de la misma forma con postulados exactamente iguales que los llevan a conclusiones similares. Creo que tiene razón.

Yo educo en casa por el mismo motivo que, los hijos de profesores de izquierdas de la educación pública en este país no van a misa... ¡porque no me lo creo!


Por si aún no lo habéis visto...

domingo, 21 de agosto de 2011

A vueltas con la lectura

Hace unas cuantas semanas, escribí en este blog sobre el aprendizaje de la lectura (aquí). A vueltas con el tema, encuentro en el periódico (versión digital) "El Correo de Andalucía" del 21 de agosto la siguiente noticia con fecha de junio:

"70 palabras por minuto: velocidad de lectura en Primaria
Daniel Cela Actualizado 22/06/2011 22:30

Educación asume un índice de eficiencia lectora para evaluar la capacidad de los alumnos de 7 años. Los resultados de la prueba Escala se entregarán por colegio, clase y alumno.

La lectura es el talón de Aquiles del estudiante y quizá del sistema escolar. La comprensión lectora tiene la función de sostener todo el proceso de aprendizaje y, si flaquea, el sistema se desmorona y la tasa de fracaso escolar afecta al 32% de alumnos.

La Consejería de Educación, a través de la Agencia de Evaluación, ha empezado a usar un instrumento para medir la fortaleza y debilidad del nivel de lectura cuando el niño tiene 7 años. Un índice de eficacia que se ha utilizado, por primera vez, en una prueba de lectura en voz alta que han realizado 32.228 alumnos (la más extensa de Europa). Ese ejercicio mide el hábito lector desde distintos parámetros: el modo, velocidad, exactitud, comprensión, nivel de identificación de ideas, reconocimiento de signos de puntuación, procesamiento sintáctico... Los alumnos leyeron en voz alta ante su maestro un texto de 213 palabras. La velocidad establecida para niños de 7 años es de 70 a 80 palabras por minuto. Esa horquilla garantiza la comprensión y la fluidez de lectura.

El ejercicio oral forma parte de la prueba Escala, que es el diagnóstico más prematuro que existe en el sistema escolar andaluz. Se aplica en 2o de Primaria y mide el nivel en escritura, cálculo y lectura. 98.866 alumnos la hicieron el pasado 31 de mayo y 1 de julio. Para las escuelas, los resultados estarán a final de mes, para las familias, en septiembre. La Junta los presentará en tres niveles: los del colegio, los de la clase y los de cada alumno. El consejero Francisco Álvarez de la Chica explicó ayer en el Parlamento que los datos "permitirán a los colegios compararse con otros de sus mismas características", que se comparen con centros del mismo contexto sociocultural para depurar la responsabilidad estrictamente educativa. Pero se mirarán en escuelas de otra provincia, no del mismo municipio, para evitar que confronten como en un ranking."

Perdónenme, porque no seré políticamente correcta esta vez.  Tenemos a dirigentes políticos estúpidos que se sientan con pedagogos, funcionarios y profesores igualmente estúpidos ocupados en cargos de responsabilidad que se encargan de forma absolutamente eficaz en convertir en desastre lo que debería ser la normalidad: que los niños lean y comprendan el texto que han leído ¿Tan difícil es? 

Ahora les cuentan las palabras que leen. Miren, si a mi me ponen de pie delante de otras veinte personas y sé que alguien está contando las palabras que pronuncio, es muy posible que (además ayudada por el entorno competitivo que se vive en las aulas) me dedique a leer de corrida sin prestar demasiada atención al contenido. Lo que significa que esta prueba es estúpida (a la medida de quienes la imponen).

Sé que los señores estúpidos que se dedican a neutralizar y desvirtuar la educación no leen mi blog, pero por si acaso, una receta:
- No intenten que todos los niños aprendan a leer a la vez y lean lo mismo del mismo modo. Eso no solo es imposible, sino que es el caldo de cultivo de los futuros fracasos escolares.
- Si quieren saber si un niño sabe leer y entiende lo que lee, denle textos que llamen su atención poderosamente. ¿Qué tal comenzar a leer con la alineación del Madrid o Barsa, con una historia de corsarios o con buena poesía?
- Dediquen tiempo a ampliar el tamaño de las letras al principio.
- Y, sobre todo, no les enseñen a leer, por favor. Ponga a su disposición herramientas adecuadas y responda sus dudas. Si les dejan en paz lo harán por sí mismos cuando llegue el momento. Cuando sientan la necesidad de leer, lo harán. Punto. Así hemos aprendido los seres humanos desde que el mundo es mundo y así lo seguiremos haciendo. Se aprende por amor, por pasión, por necesidad, por emoción, por orgullo, por dignidad... 

Mientras tanto, espero que, al menos, se entretengan midiendo las palabras que caben en un minuto de lectura y en diseñar estadísticas con circulitos y quesitos de colores para... comparar ¿?  ¿Se imaginan las conclusiones? ¿Y sus utilidades?

jueves, 14 de julio de 2011

Amor, bebés, crianza, salud

Encuentro en el blog hongmihijo este vídeo que os traigo. El vídeo es duro, mucho. Se encoge el corazón y de qué manera. Pero si eres madre o padre o piensas serlo en el futuro, si estás embarazada o sueñas con estarlo... deberías verlo. Quizá te sirva para comprender de qué hablamos cuando hablamos de amor, de cuidados... Un ser humano nunca será un molusco, por más que a los y las políticas de este país les guste pensarlo. Un ser humano bebé necesita a otro ser humano adulto fundido con él. Necesita sentirse amado, necesita sus olores, sus ritmos vitales, las caricias, las inflexiones de su voz... Un ser humano no puede criarse de forma sana y equilibrada en una guardería. Aunque construyan cien mil o un millón de plazas de guarderías de 0 a 3 años, ningún ser humano debería ser separado de su madre (primer adulto de referencia) en las etapas tempranas de vida. Ningún ser humano bebé debería ser privado del amor, el consuelo, los brazos, la leche, el calor, el latido, el aliento de una madre. Si la mamá falta, bienvenidos los sustitutos: padres, abuelos, hermanos, tíos, niñeras... 
*Para los que se llevan las manos a la cabeza porque reivindico el papel de la madre: que una madre dé los primeros años de vida de un bebé más tiempo, no significa que el padre no pueda compartir ni criar, ni que su papel no sea importante y valioso; significa que la naturaleza ha dotado a la especie de una forma de supervivencia en la que la mejor alimentación del bebé es el pecho de la madre (siempre a demanda) y que esto implica que ambos han de permanecer mucho tiempo unidos. 
*Para los que reclaman el derecho de la madre a trabajar y alegan que las cargas familiares hay que compartirlas (las políticas y los políticos progresistas y progresistos y los de derechas y derechos): Una carga es un manera grosera y despectiva de nombrar el proyecto de creación de una familia. Los que creen que ser limpiadora, camarera o cajera de una gran superficie (cobrando menos que un hombre y con menos proyección laboral) es un derecho, apuesto a que cobran cinco veces más de lo que lo harían ocupando estos puestos de trabajo. Es la manera que tiene el poder de nombrar y hacer que asumamos con un lenguaje propio que trabajar es un derecho y tener familia una carga.
El vídeo es extremo, ya que se trata de bebés abandonados, viviendo en instituciones sin un vínculo emocional con ningún adulto. Pero un bebé que pasa ocho o nueve horas en una institución (como una guardería) y que es recogido por una niñera que le da la merienda y cuyo contacto con los padres se limita a unas pocas horas al día también tiene secuelas emocionales. Si vas a ser madre y te han hecho creer que no las tiene... mira estos vídeos y después actúa.




Un poco más de claridad. Lo mismo en positivo.





"Para que un ser humano sea independiente, ha debido ser un bebé dependiente". 





Y un poco más... entrevista a Jay Belsky. Si vas a ser madre o padre (o ya lo eres) no está de más que veas estos vídeos. Como verás, no, no somos moluscos.

martes, 5 de julio de 2011

Aprender a leer

A veces reconozco que se me enciende la sangre. Miro a mi alrededor y pienso que vivo en un mundo absurdo, casi irreal. Nuestra sociedad postmoderna y a punto de caducar ha elevado a conocimiento lo complementario. Lo siento por los miles de estudiantes de educación y pedagogía que abarrotan las aulas, muchos con la sana intención de mejorar la educación, de ayudar a niños en su proceso, de apoyar el crecimiento y la capacidad intelectual de sus alumnos. Lo siento sinceramente porque creo que están siendo engañados, estafados en un sistema que no solo no da las soluciones, sino que provoca los problemas. Ahora, los niños que no van bien en el colegio, se ven sometidos a entrevistas con psicólogos en despachos de colegios, a clases especiales con profesores de apoyo y, a veces, incluso al consumo de drogas para sentarlos y domesticarlos.

En general no creo en los profesores (y lo he sido, que conste). No creo que un profesor tenga la capacidad de enseñar. Como mucho puede tener la capacidad de transmitir algunos conocimientos, pero es el estudiante quien aprende. Y esto, por mucho que nos empeñemos siempre ha sido así. Es así porque ninguno de los adultos que hoy leen esto serían capaces de resolver un examen de matemáticas o de geografía quince años después de haberlo "aprendido" en el colegio. Y es que no lo aprendimos realmente. Tan solo memorizamos fórmulas, procedimientos o datos que repetimos después para hacer un examen, para pasados varios días o años ser incapaces de aplicar o recordar gran parte de los aprendido. Como mucho un profesor puede encender la llama de la curiosidad en los alumnos y, guiado por el afán de conocimiento que el ser humano ha demostrado en toda la historia de la Humanidad, el alumno puede formular sus propias preguntas y respuestas. Pero muy lejos están éstas de ser admitidas por el sistema educativo actual.

Así que no creo que realmente se aprenda mucho en el colegio. Yo, al menos, no aprendí mucho. Ni siquiera en la Universidad aprendí demasiado. Puedo recordar algunas cuestiones relacionadas con la Filosofía del Derecho que me apasionaron entonces y que, a pesar de la buena nota, recuerdo en una nebulosa. Puedo recordar mis propias respuestas, pero sería incapaz de hablar más de cinco minutos sobre la obra de Norberto Bobbio o sobre El contrato social de Rousseau. Así que puedo decir que no aprendí demasiado. Y no aprendí, no porque hubiera algo malo en mi. No. No aprendí demasiado en los veinte años de estudios académicos (desde primaria a la licenciatura) porque el sistema no está diseñado ni creado para educar.

Reconozco haber disfrutado más con la lectura libremente elegida de El banquete de Platón en mi casa en el año de COU, que con todas las lecturas parciales y obligadas que tuvimos que hacer para aprobar la asignatura de Filosofía en selectividad. Reconozco haber disfrutado más con la elección de El siglo de las Luces de Alejo Carpentier en 3º de BUP que con la lectura obligada de El Beatus Ille de Antonio Muñoz Molina -cuyo libro ni siquiera comencé y a quien no he vuelto a leer por pura rebeldía-. Siempre me ha parecido que desde las instituciones educativas se vanalizaba la literatura hasta extremos insoportables. Un libro no es solo un libro, cualquier buen lector lo sabe. Un libro es el encuentro de dos mundos, dos almas, en un espacio y tiempos concretos.

Los programas de animación a la lectura en la que los alumnos deben leer un autor en un tiempo determinado son un auténtico atropello a la razón y a la libertad personal porque la elección de un libro es un acto sagrado de dominio personal y libertad subjetiva. Y, si además, van acompañados de comentarios de texto en los que has de contestar lo que otros quieren que contestes (nunca he encontrado un profesor tan libre que te permitiera hacer un comentario de texto personal y creativo), entonces, el placer intelectual y la capacidad creativa son directamente aplastados. Para mi, que la lectura ha sido mi refugio personal y la balsa en la que sostenerme en los momentos de zozobra interior y exterior, las lecturas obligadas han sido una tortura de la que he conseguido zafarme siempre, porque, y esto es lo bueno, he aprobado sin haber leído los libros que se suponía tenía que leerme. Incluso en selectividad. Siempre supe qué querían los otros - los profesores- que contara del libro y podía explicarlo, aún sin haberlo leído. Lo que viene a confirmarme una vez más la escasa utilidad de los sistemas tradicionales de enseñanza. Pero claro, yo tuve la suerte de haber comenzado a leer en casa a los cuatro años, lo que me permitió la libre elección de mis lecturas hasta al menos los siete y ocho años. Lo que me hizo ser una lectora libre.

Mi hija, que actualmente tiene seis años, comenzó a leer hace algo más de un año. Su elección primera fue la colección completa de Asterix y Obelix que su padre le regaló pensando que miraría los dibujos. Pero no. El regalo fue el aliciente que encendió la llama de la curiosidad y desde hace un año lee y relee las aventuras de los galos (hasta tal punto que este verano pisaremos las Galias en honor a sus personajes preferidos). A priori nunca creí que una niña de cinco años pudiera soltarse en la lectura de la mano de Asterix y Obelix, cuyos nombres y latinajos son tan difíciles de pronunciar y cuyo sentido del humor destila una fina ironía. Sin embargo, así ha sido.


Que conste que cada verano le compro los libros resúmenes del curso que se supone debía haber realizado. En los primeros años de primaria, la lectura tiene una posición predominante. Y así los libros vienen con unas narraciones y cuentos que, he de reconocer, jamás la han interesado. Hace dos veranos, las aventuras de dos marcianos (Tana y Tano) fueron para ella aburridas. Este año, dos hermanos encuentran un barco pirata en la playa mientras están de veraneo con sus abuelos y... a mitad de la narración, ha cerrado el libro y perdido cualquier interés por esos relatos políticamente correctos con lenguaje sencillo y faltos de emoción. Me imagino a un buen intencionado pedagogo escribiendo en lenguaje no sexista una narración irreprochable en la que trabajar los verbos pretéritos. ¡Qué lejos de la verdadera literatura! Es imposible, más bien un milagro, que un alumno correctamente asimilado por el sistema educativo actual ame la verdadera literatura, si quiera que la distinga de los almibarados textos que acompañan los libros académicos. Y estos niños, serán jóvenes que leerán (con suerte) los best seller del año sin comprender que aquello no es ni será literatura. Que la distancia que media entre un libro comercial y la Literatura en mayúsculas es la misma que existe entre una hamburguesa de MacDonald y una caldereta de marisco; la misma que separa el íntimo abrazo del enamorado del rápido sexo anónimo.


Miro a mi alrededor y me pregunto por qué estamos cómo estamos. Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones honestas en nuestra vida, por qué naufragamos en un mar de dudas, por qué no conocemos el valor de lo importante; cómo es que no diferenciamos lo accesorio de lo relevante, lo sagrado de lo fútil. Cómo es que no sabemos ofrecernos a los demás y valorar la voz que somos, la melodía única que necesita la armonía total. Y viene a mi mente que somos aún como esos adolescentes que sabían qué respuestas debían dar si querían aprobar el examen, aunque la respuesta no tuviera nada que ver ellos... el problema es que confundimos nuestra voz con la de los otros.