La maternidad tranquila

La llegada de un bebé a la familia es, primero una bendición y después una oportunidad única de crecimiento. En mi segunda maternidad y mis 41 años la tranquilidad y el placer y la contemplación van de la mano. Sirva este espacio para reflexionar sobre la maternidad tranquila, sin culpas, sin expectativas, sin cargas innecesarias.
Tus aportaciones son bienvenidas, así que, si lo deseas, comparte-te, fluye y disfruta.
¡Bienvenida!

miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Por qué he dejado de escribir sobre crianza?

No sé si mis lectoras habituales lo saben, pero he sido madre por segunda vez. Hace once meses di a luz a un niño maravilloso. Como mi hija mayor tiene casi diez años, esta segunda maternidad está siendo muy diferente y suficientemente alejada de la primera como para sentir que la vivía por primera vez. Volví a las noches con la teta, los primeros días de puerperio, las emociones a flor de piel, volví a encontrarme con parte de mi contenido emocional sin abrir aún y con las mieles de una crianza suave, divertida y feliz. Antes de embarazarme sabía que ahora tenía la capacidad para cuidar de un bebé sin problemas. Y así ha sido: el sueño, la lactancia, los brazos, la alimentación... han sido fácil este primer año, no solo porque ya había sido madre antes, sino porque, estoy convencida, de que un parto natural e íntimo es una buenísima forma de comenzar a maternar.
Quizá por eso no escribo sobre crianza, porque creo que desde una crianza fácil es más difícil conectar con otras madres. Y también porque ya hay demasiado escrito. Este blog tiene muchos años y entonces no todo estaba dicho. Ahora, cuando observo a las madres primerizas, veo como llegan a la maternidad con todos los libros leídos, la teoría perfectamente elaborada y mucha ansiedad también por ser como las madres de los libros: las que no lloran, las que tienen lactancias impecables, cuyos hijos son felices siempre. Y me pregunto si de alguna manera no habremos alterado la experiencia de la maternidad al contar los entresijos y crear expectativas que pueden o no darse. 
Ser madre es una experiencia compleja, múltiple y muy profunda que difiere enormemente de una mujer a otra. Incluso de una maternidad a otra en la misma mujer. No sé si es posible dar consejos cuando nadie los ha pedido, pero si eres madre o lo vas a ser en breve, suéltate el pelo, déjate ir, levanta el freno y disfruta al máximo. Hazte propietaria de tu experiencia, que es única, y asume el mando. Y cuando surjan las dudas, escucha a los demás, pero haz solo aquello con lo que te identifiques. No sufras sin necesidad y no hagas sufrir a tu bebé. Y disfruta porque el tiempo pasa volando y los bebés no tendrán eternamente tres meses (aunque pueda parecértelo alguna que otra noche). Si eres madre primeriza o estás a punto de serlo, enhorabuena. Ahora es un buen momento de comenzar a ser tú misma. 

1 comentario:

Catherine L'Ecuyer dijo...

¡Bien! Eso me gusta. Un abrazo, Catherine L'Ecuyer